Aymar Celdrán

"Por una sociedad libre, próspera y feliz".

De personas que vivan con abundancia y prosperidad económica.

¿Éxito?

“Conecta con tus pasiones, identifica tus talentos, descubre tu propósito de vida, crea o sigue una causa por la que despertarte, y emprende un proyecto de vida que te haga vibrar cada día de tu vida.”

No nos han enseñado a vivir con abundancia, ni a vivir en plenitud, ni a ser personas económicamente prósperas, ni a ser arriesgados, ni amororos, ni compasivos, ni a gestionar el miedo, ni el perdón, ni la ira, ni el rencor, ni a escuchar activamente, ni a trabajar en equipo, el sistema educativo nos ha transmitido, y no a nosotros sino desde nuestros ancestros, un estilo de vida basado en la supervivencia, a vivir sin hacer ruido, a no destacar por nuestros talentos sino por nuestras calificaciones, a juzgar por los de otros, a acatar lo que nos dicen, a creer que las posibilidades son limitadas.

El precio que hemos pagado es haber cultivado una mente pobre con pensamientos de escasez. A soñar con una vida por debajo de nuestras posibilidades, de no sentirnos merecedores de más y mejor. Y aún con esas, el sistema educativo nos ha transmitido una serie de valores y creencias que han permitido que hoy vivamos en sociedad y que hayamos crecido con una serie de cultura elemental de lingüística, lógica matemática, idiomas, biología, química, música, deporte, religión, filosofía, geografía e historia, sin embargo, ni ayer ni hoy es suficiente.

Nos dirigimos hacia la conquista de nuestro bienestar integral, de un equilibrio entre lo físico, mental, afectivo y espiritual, de un estilo de vida que nos permita experimentar lo extraordinario, la sensación de realización en lo personal y profesional, y es nuestra responsabilidad asumir el éxito que nos corresponde, sin conversaciones de ego de culpa hacia nada ni a nadie, sin victimizarnos por lo que no nos dieron, yendo hacia nuestra zona de expansión desde la gratitud y la creencia de que tal y como está siendo es perfecto.

Firma Aymar Celdrán

Mi vocación al servicio

¿Hablamos?